Experiencia aportada por A.C.B
Lo reflejado a continuación es un resumen de un proceso de supervisión, que sigo agradeciendo como una parte importante en el desarrollo de mi tarea como asesor y gestor.
Todo esto que señalo a continuación son consecuencias derivadas de mi paso por la supervisión. Aprender de manera práctica desde la reflexión de mi trabajo cotidiano a estar atento: a qué me puedo comprometer y a qué no, pensar de antemano las consecuencias que tiene no cumplir los compromisos. Cuál es el mejor momento para establecer una comunicación y ser a la vez consciente en toda conversación de si el espacio que nos rodea es el más adecuado. Transmitir las cosas y pararme a pensar si el receptor me ha entendido lo que yo he querido transmitirle y comprobar con pequeñas técnicas el resultado, en definitiva detalles que están latentes en nuestras vidas y lo sabemos pero quizás no les damos la importancia que tienen.
Estar atento a estos aspectos, en teoría sencillos, suponen un ahorro de energía importante para afrontar la actividad laboral.
Entiendo desde mi experiencia que estos profesionales llamados Supervisores no te resuelven los problemas, ni te ayudan a resolverlos con formulas mágicas, pero adquieres una gran orientación y entrenamiento para que tú mismo seas capaz de hacer de un problema difícil un montón de problemas fáciles y aseguro al lector de este artículo, que todos esos “ nudos mentales “ que a veces tenemos y no sabemos como empezar a desatarlos y que son sin duda el problema de nuestro malestar y como consecuencia de nuestro estrés, con unas sesiones de supervisión será capaz de superarlos.
Los problemas en nuestro trabajo o negocio son condicionantes directos de nuestra vida personal y familiar, recapacitar sobre ellos a tiempo nos dan sin duda una mejor calidad de vida.
A. C.B
Albelda(La Rioja ) noviembre 2009